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ORDENACIÓN SACERDOTAL 2016

ARTÍCULO 6 :

EL SACRAMENTO DEL ORDEN

1536 El Orden es el sacramento gracias al cual la misión confiada por Cristo a sus Apóstoles sigue siendo ejercida en la Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues, el sacramento del ministerio apostólico.
Catecismo de la Iglesia Católica
La ordenación tuvo lugar en la Parroquia “San José Obrero” Barranco. La celebración fue presidida por el Emmo. Sr. Juan Luis, cardenal Cipriani, Arzobispo de Lima.

Nuestra familia religiosa le agradece por la gracia concedida a nuestra Congregación religiosa. Y que sea Dios quien le conceda las fuerzas y gracias para seguir llevando el Evangelio de Dios como Pastor en favor de la Iglesia de Lima y en favor de la Iglesia Universal.

 

También estuvo presente Mons. Adriano Tomasi, Obispo auxiliar de Lima. Agradecemos su presencia y su cercanía hacia nosotros.

A la vez sacerdotes, religiosos, religiosas, familiares y amigos de estos cinco hermanos que ahora tienen la misión de hacer presente a Jesucristo a través de la Consagración en la Santa Misa.

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OBLATOS DE SAN JOSÉ: 138 AÑOS SIRVIENDO LOS “INTERESES DE JESÚS”

El joven sacerdote diocesano Don José Marello “dócil al impulso del Espíritu Santo” el 14 de marzo de 1878 en la ciudad de Asti (norte de Italia) fundó la Congreg5b91f1_fcc48eb541d8432683ba2cf6a96a3ed0ación de los Oblatos de San José.
Los tiempos eran difíciles porqué se estaba viviendo en Europa el inicio de la era industrial; había un vacío de la presencia religiosa en la sociedad y la persona humana, como masa proletaria, era considerada sólo como un medio de producción.

En este nuevo tipo de sociedad el joven era explotado y los que no producían, eran marginados. En Asti eran ya 80 años que no habían más religiosos (habían sido expulsados por las leyes masónicas) y Don José Marello era muy preocupado. “Son pocos ahora los verdaderos discípulos de Jesús en nuestra Italia, que fue por muchos siglos la tierra del monaquismo.
Casi ninguno piensa en la práctica de los Consejos Evangélicos… Los noviciados de los conventos están desiertos… mas los Consejos Evangélicos deben ser practicados por un cierto número de cristianos en cada época, sino Jesucristo habló inútilmente… entonces vamos a hacer de todo para facilitar el estado de vida más perfecto”.

Ya en el año 1872 nuestro Fundador ideó dar vida a una “Compañía de San José, promotora de los intereses de Jesús”. Mas sólo seis años después nació la Congregación de los Oblatos de San José. En una carta, que nosotros llamamos “Carta de Fundación” así él escribe: ” A quien desea seguir de cerca al Divino Maestro con la observancia de los Consejos Evangélicos, está abierta la casa de San José, en la cual retirándose con el propósito de permanecer escondido y silenciosamente activo, en la imitación del grande modelo de vida pobre y escondida, tendrá la condición de hacerse verdadero discípulo de Jesucristo”.

El primer motivo de la fundación de la Congregación fue teológico, fue cristocéntrico y como consecuencia de esto vino también el apostolado. La historia de los Oblatos empieza en dos cuartitos a lado de un orfanato llamado Michelerio. Los primeros Oblatos vivían en medio de los jóvenes huérfanos o provenientes de familias en dificultad. Ayudaban en la formación humana, religiosa, social y laboral de los
huérfanos. Mas tarde se trasladaron en un asilo donde vivían enfermos o con problemas mentales. Fue un inicio carismático, al servicio de los marginados de aquel tiempo.

Don José Marello quiso que sus Oblatos se pusieran al servicio de Dios imitando a San José, el Custodio del Redentor. Ellos se inspiran en este Santo para hacerse seguidores de Jesús. Nuestro Fundador, en sus escritos, nos presenta como características típicas del Carpintero de Nazareth que hay que imitar: la conformidad a la Voluntad de Dios; la vida íntima con Jesús; la vida pobre y escondida; las virtudes de la humildad, la justicia, el trabajo, el amor a su familia…

Así decía el Santo Marello a sus Oblatos: “Encomendémonos al glorioso San José, guía y maestro de vida espiritual, modelo inalcanzable de vida interior y escondida… San José no deseaba nada, no quería nada que no fuera del mayor agrado de Dios; por lo tanto era siempre imperturbable, también en las adversidades. Fijémonos en este sublime modelo y aprendamos a mantenernos calmos y serenos en todas las circunstancias de la vida… Hay que inspirarse en San José, quien fue el primero en la tierra en cuidar los intereses de Jesús, él lo cuidó recién nacido, lo protegió cuando niño y actuó como Padre en los primeros treinta años de su vida aquí en la tierra”.

Quiso que los Oblatos contemplaran el rostro de Jesús con los ojos de San José.

Rvdo.P. Miguel Piscopo, OSJ

Superior General de los Oblatos de San José